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sábado, 16 de febrero de 2019

ES0740 - ESPAÑA // Plaza de toros La Maestranza de Sevilla



La Maestranza, una de las plazas de toros con más carisma y tradición de España y, por qué no decirlo, del mundo. Por Sevilla pasan todos los años las figuras más importantes del momento así como un importante número de novilleros. Los carteles algunas veces generan grandes polémicas y nunca dejan indiferente a nadie. El público, siempre elegante, acude entusiasmado cada tarde al ruedo; un ruedo donde respira silencio y respeto. El ambiente de la Real Maestranza es único, mágico. Y es que, como dice la canción, Sevilla tiene un color especial. En 1670, durante el reinado de Carlos II, se funda el Real Cuerpo de Maestranza de Caballería de Sevilla. Es una Corporación Nobiliaria formada por caballeros pertenecientes a antiguas familias nobles que realiza numerosas actividades benéficas en la ciudad y se ocupa de la conservación de este magnífico edificio, además de fomentar el arte ecuestre y la tauromaquia. Estos nobles son 230 "Maestrantes" y su Hermano Mayor es el Su Majestad el Rey. La plaza es de su propiedad y es una de las más antiguas. Su estilo es tardo-barroco, típico de la segunda mitad del s. XVIII. Pero la Real Maestranza de Sevilla es mucho más que una plaza de toros, de hecho constituye uno de los conjuntos arquitectónicos más valiosos y emblemáticos de la capital andaluza. Sus más de 200 años de vida en constante evolución la convierten en un edificio complejo. La Real Plaza de Toros de Sevilla se construyó en el Monte el Baratillo, de ahí que también sea conocida como Coso del Baratillo. El edificio actual tardó en construirse 120 años, de 1761 a 1881. Antes en el mismo lugar se había levantado otra plaza pero de madera. La construcción definitiva la comenzaron Francisco Sánchez de Aragón y Pedro y Vicente de San Martín, ya con forma circular, aunque las sucesivas reformas le han terminado por darle al ruedo una forma ligeramente ovalada. La obra fue finalizada por el arquitecto Juan Talavera. Está situada en el número 12 del Paseo de Colón de la capital hispalense y es, por supuesto, de primera categoría. Tiene capacidad para unos 12.500 espectadores. Para abrir la anhelada Puerta del Príncipe es necesario cortar tres orejas. Está declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico español desde 1983.

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