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jueves, 23 de noviembre de 2017

PT0060 - PORTUGAL // Cabo San Vicente


Carmen Figueira

El cabo de San Vicente es un accidente geográfico situado en el extremo sudoeste de Portugal, que marca el límite occidental del golfo de Cádiz. Se encuentra cerca de Sagres, concejo de Vila do Bispo. Se le conocía en tiempos romanos como Promontorium Sacrum, lugar dedicado al dios Saturno. En el cabo hay una antigua fortaleza visitable y un faro. En Lagos, a 25 km del cabo hacia el este, el Infante Enrique el Navegante estableció su escuela de navegación en el siglo XV, impulsora de los grandes descubrimientos portugueses. Desde el cabo es posible apreciar el paso de barcos que transitan entre el Mediterráneo y el norte de Europa. Estrabón (63 a. C. o 64 a. C. – 23 d. C.) al describir la península ibérica, dijo de él que «no era el punto más occidental de Europa, sino de todo el mundo habitado». Frente a este cabo se produjo la conocida como batalla del Cabo de San Vicente el 14 de febrero de 1797, aunque otras batallas anteriores también recibieron el mismo nombre. El poderoso terremoto de 1755 afectó de lleno a Portugal y a este cabo por consiguiente, formando tsunamis en la costa. El 28 de febrero de 1969 se produjo un seísmo de magnitud 7,3 a 200 km al suroeste del cabo, en la falla Azores-Gibraltar. En la misma zona se produjo un terremoto de magnitud 6,1 el 12 de febrero de 2007.​ Y otro a 100 km del cabo, de magnitud 6,2 el 17 de diciembre de 2009. En la costa vicentina se distinguen tres áreas distintas en las que crecen diferentes especies: la llanura, la sierra y los acantilados. Aunque la vegetación es principalmente mediterránea, sorprende la presencia de especies serranas y de climas húmedos, tan cerca del mar, casi en el límite de su tolerancia invernal. Especies raras, endémicas y en peligro de extinción, prioritarias en los objetivos de protección nacionales y europeos, predominan en la costa vicentina. Plantas como Biscutella vicentina, Diplotaxis vicentina, Hyacinthoides vicentina, Astragalus vicentinus, Centaurea vicentina, y Scilla vicentina, ilustran claramente, por su mismo nombre, que su área de extensión se limita a esta región. También algunas asociaciones de plantas son únicas en el mundo, tales como Silene rotlunaleri y Cistus palhinhae. De mayor rareza es Silene rotlunaleri almogravensis y Plantago, que se habían considerado extinguidas cuando, en la década de los 90, se encontraron pequeñas poblaciones de ambas especies.

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