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domingo, 1 de septiembre de 2013

ES0483 - ESPAÑA // La casa del diamantista



Antes se llamaba Casa del tinte del barco, pero en el siglo XIX vivió un orfebre, Don José Navarro, que hizo la corona real de Isabel II y ya se quedó con el nombre. Cuenta la leyenda... que la futura reina Isabel II, encargó una corona para el día de su coronación al mejor orfebre de Toledo, cuya fama había llegado a sus oídos pues tallaba las piedras como ninguno. El orfebre se puso presto a dibujar el boceto de la corona, pero ¡ay!, ninguna idea se le ocurría, y así pasaron algunos días con sus noches mientras el orfebre se consumía de desesperación y cansancio. Una noche se quedó dormido ante sus papeles y unos duendecillos de colores aparecieron para ayudarle. A la mañana siguiente el orfebre encontró el boceto de una bella corona, pero no recordaba haberla hecho. Rápidamente, pues el tiempo se le echaba encima se dispuso a elegir y tallar las piedras, trabajaba muchas horas del día y de la noche y siempre se quedaba dormido, exhausto ante su mesa de trabajo, y cosa curiosa, al despertar encontraba el trabajo hecho y no recordaba haberlo hecho él. Pero el tiempo pasaba y la corona no se acababa. Una noche fingió dormir y vio como duendecillos de colores salían del Tajo, entraban por puertas y ventanas y se ponían afanosamente a trabajar. A la mañana siguiente encontró terminada la más bella corona que nadie pudo imaginar.

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