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viernes, 7 de diciembre de 2012

RU0026 - RUSIA // La villa de los Zares




La Villa de los Zares (ruso: Ца́рское Село́, Tsárskoye Seló) fue residencia de la familia imperial rusa cerca de San Petersburgo y centro de recibimiento de la realeza y la nobleza exterior. El conjunto de palacios y parques, hoy en la ciudad de Pushkin, así como su centro histórico forman parte, con el código 540-006, del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos». El centro de palacios de la Villa, (o, mejor dicho, el palacio) se sitúa a 24 kilómetros al sur de la ex-capital zarista, San Petersburgo. El territorio donde actualmente se erige el palacio pertenecía, en el siglo XVII, a un noble sueco hasta que, a finales de aquel siglo, el territorio fue conquistado por el zar Pedro I de Rusia. El nombre del lugar tiene un origen del finés, ya que se llamaba "saari" pronunciado por los rusos en el siglo XVIII como Tsárskoye Seló y finalmente sustituido en el siglo XIX por el actual. En 1708 el zar Pedro I donó los territorios a su futura esposa, la zarina Catalina I de Rusia, que fundó en 1724 la Blagovéschenskaya, la iglesia de la Anunciación. Fue la misma zarina Catalina quien inició allí la construcción de una casa de campo, que se convirtió en el primer Palacio de Catalina. El Palacio de Alejandro fue construido por la zarina Catalina II de Rusia como residencia de su nieto preferido, el futuro zar Alejandro I de Rusia. Con el paso del tiempo se convirtió en la residencia de los zares Nicolás I de Rusia y Nicolás II de Rusia. A finales del siglo XVIII, la Villa se hizo popular como un centro de veraneo entre la nobleza rusa. Se creó una nueva ciudad próxima, Sofía (Ingria), por orden de Catalina II de Rusia, para situar allí la guardia imperial. Esta nueva ciudad se unió a la Villa en 1808. La catedral de la Ascensión fue diseñada por el arquitecto inglés Carlos Cameron con estilo neoclásico. En 1811, Alejandro I creó un Liceo al lado del Palacio de Catalina en el cual asistió Aleksandr Pushkin, Aleksandr Gorchakov y Mijaíl Saltykov-Shchedrín. La tradición literaria de la Villa continuó en el siglo XX con Ana Ajmátova e Innokienti Ánnienski.

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