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miércoles, 5 de diciembre de 2012

ES0246 - ESPAÑA // Casas cueva de Guadix



El mayor conjunto de cuevas de España se encuentra en Guadix, abiertas a pico junto a palacios y alcazaba, iglesias y catedral y calles señoriales. La vivienda subterránea es el testimonio histórico de un modo de construcción que aún tiene cábida y que muestra la adaptación del hombre al medio natural. De marcado carácter rural, la cueva ha pasado de ser identificada como casa pobre y no valer nada (hace pocos años se vendían por poco más de trescientas mil pesetas), a ser apreciada como una segunda vivienda donde pasar el fin de semana y alejarse de los calores estivales (ahora se puede llegar a pagar hasta tres millones de pesetas). El terreno es el elemento determinante que diferencia las clases de núcleos de cuevas. En laderas de gran pendiente, las cuevas se disponen horizontalmente en hileras que se superponen en diferentes niveles. Estrechos caminos serpentean entre unas y otras organizando todos los accesos. La altura permite, además, construir cuevas de dos plantas. En cambio, si la zona se desarrolla en pequeños montículos o colinas, los senderos se organizan por ramblas y cañadas, alineándose en improvisadas calles o agrupadas en torno a un espacio libre común, una placeta. Este terreno permite, si la superficie del cerro no es muy grande, que la cueva lo atraviese por completo buscando la luz y la ventilación cruzada. Al exterior, se muestra una fachada con pocos vanos, para mantener las excelentes condiciones térmicas de la cueva, un pequeño jardín y la chimenea, de formas muy variables, pero, siempre, encaladas en blanco en marcado contraste con el rojizo del terreno. La mayoría de las cuevas constan de una sola planta y son muy sencillas, aunque los tamaños son muy variables y pueden disponer de dos, tres y cuatro dormitorios, cocina, cuarto de baño y salón comedor con chimenea de leña. En el interior, las paredes y los techos desiguales, hechos a pico, pero profusamente encalado dan una extrema sensación de limpieza y calidez. Los pasillos, estrechos y, generalmente, cortos, llevan hasta las estancias más escondidas en lo profundo de la cueva y no es raro encontrar, bajo tierra, rincones y escalones, miradores, huecos y puertas incorporados, con estilo, a todas las habitaciones. Acostumbrados a convivir con los animales (se puede distinguir la marranera o los pesebres), el mobiliario se puede excavar en la misma roca, creando pequeños armarios con puertas de celosía y alacenas de cocina hechas en los huecos de las paredes, bonitas camas con doseles de tipo árabe y muebles labrados en el suelo.

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