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domingo, 28 de octubre de 2012

NL0016 - PAISES BAJOS // Mensaje en una botella

Diny (Postcrossing)

Los mares y océanos son inmensos... ¿que posibilidades tenemos de que al tirar una botella al mar, esta sea recogida a miles y miles de km? La verdad es que la mayoría acaban dando la vuelta al mundo sin apenas tocar tierra, pero se han dado casos sorprendentes y documentados en la Historia que despiertan nuestro asombro. Frágil como es, una botella bien cerrada es uno de los objetos más “marineros” del mundo. Los huracanes y las grandes tempestades pueden hundir grandes barcos, pero la mayoría de los envases de vidrio no hay quien los hunda... El caso más rocambolesco fue quizás el de Chunosuke Matsuyama, un marino japonés que naufragó con 44 compañeros en 1784. Poco antes de que él y sus compañeros murieran de hambre en un arrecife de coral del Pacífico. Matsuyama escribió un breve relato de su tragedia en un pedazo de madera, lo selló en una botella, y la arrojó en el mar. La botella estuvo durante 151 años a la deriva hasta que 1935 arribó a la costa del pueblo donde había nacido nuestro personaje. Un caso impactante cuanto menos... Es imposible predecir la dirección de una botella. En una ocasión, se hizo una especie de experimento lanzando dos botellas a la vez en las costa de Brasil. Una de ellas apareció en una playa de África, mientras que la otra arribó a las costas de Nicaragua. Como es lógico, las corrientes marinas son el factor determinante para ello... Se creé que el viaje más largo fue hecho por una botella a la que se le puso un nombre que todos conocemos de un barco y una ópera conocida: “El Holandés Errante”. Fue lanzada por primera vez por parte de una expedición de científicos alemanes en 1929 en el sur del Océano Índico. En el interior había un mensaje que se podía leer sin romper la botella , pidiéndole al que la encontrara que lo notificase y la lanzara de nuevo al mar... Arribó a las costas de de América del Sur. Allí se encontró, se informó del hallazgo, y fue arrojada de nuevo... Posteriormente se trasladó hacia el Atlántico, luego fue a parar Océano Índico, pasando por más o menos el lugar donde se había lanzado, y volvió a aparecer en la Costa de Australia en 1935. En total fueron 2 años los que invirtió en hacer su “periplo”, un promedio de velocidad más que respetable... En 1953 una botella fue hallada en Tasmania y una señora reconoció la letra de su hijo que había muerto poco después de lanzarla al agua 35 años antes, cerca de Francia... El uso de las botellas también ha sido utilizado para fines científicos, tales como predecir los movimientos de las mareas negras, las minas, e incluso los bancos de peces... Paulina y Ake Viking se casaron en Sicilia en el otoño de 1958, gracias a una de estas botellas. Dos años antes Ake, un aburrido joven marinero sueco en un barco en alta mar, había lanzado una botella con un mensaje pidiendo a cualquier chica que la encontrara que le escribiera un mensaje de vuelta. El padre de Paulina,, un pescador siciliano, continuó con lo que pensaba que era una broma y se la dio a su hija para que esta regresara la botella con un mensaje de vuelta. ¿sabéis el resultado? Ake visitó Sicilia, y acabaron casándose rápidamente...

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