Aurelia Brignoli
La Grand-Place (Grote Markt en flamenco) es la plaza central
de Bruselas. Mundialmente conocida por su riqueza ornamental, está rodeada por
las casas de las corporaciones, el Ayuntamiento y la Casa del Rey (Broodhuis en
flamenco). Está considerada como una de las más bellas plazas del mundo (entre
otros, según Víctor Hugo). La Grand-Place de Bruselas fue inscrita en 1998 en
la lista del patrimonio mundial de la UNESCO. Lugar histórico, ha presenciado
numerosos acontecimientos felices y trágicos. En 1523, los primeros mártires
protestantes, Henri Voes y Jean Van Eschen, fueron quemados por la Inquisición
en la Grand-Place. Cuarenta años más tarde, fueron decapitados el conde Lamoral
y el conde de Hornes. En agosto de 1695, durante la Guerra de la Liga de
Augsburgo, la mayor parte de las casas, entre ellas muchas todavía construidas
en madera, fueron destruidas durante el bombardeo de Bruselas por las tropas
francesas dirigidas por el mariscal de Villeroy. Solo la fachada y la torre del
ayuntamiento, que servía de diana para la artillería, y algunos muros de piedra
resistieron las bolas incendiarias. Las casas que rodean la plaza fueron
reconstruidas en piedra por las distintas corporaciones. Entre ellas, la casa
de la corporación de los cerveceros acoge hoy en día el Museo de los
Cerveceros. La Grand-Place acoge frecuentes acontecimientos festivos y
culturales. Entre ellos, en agosto de cada año par, la instalación en su centro
de una inmensa alfombra de flores, de 25 x 75 metros, compuesta de más de
500.000 plantas de begonia.

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